Sin duda alguna, de los tres ámbitos a los
que la Constitución dota de capacidad para la gestión de
sus propios intereses, el ámbito municipal, es por ser el
más cercano a los ciudadanos el más propicio para poner
en marcha prácticas de democracia participativa que propicien
una mayor participación de la ciudadanía en la
gestión de lo público y den lugar a una renovación
en la relación existente entre administrador y administrado. En
este sentido, en los últimos años, el ámbito de la
participación ciudadana esta sufriendo un notable auge no solo a
nivel teórico sino en los propios ayuntamientos desde donde se
está impulsando la introducción de mecanismos decisorios
propios de la democracia directa en el marco de la democracia
representativa en la que se basa nuestro sistema político. IU
está sin duda a la vanguardia de este proceso en lo que se
refiere al ámbito municipal en aquellos municipios donde ha
obtenido la alcaldía y el éxito cosechado por estas
iniciativas en ciudades como Córdoba, Puente Genil, Rivas,
Rubì, Cabezas de San Juan, etc. está fuera de toda
discusión.
El sistema de democracia representativa en el que
se basan hoy día los sistemas políticos de las
democracias occidentales a nivel mundial es un sistema que provoca el
desencanto del ciudadano con la política y su alejamiento de
ella y el alto índice de desencanto hacia la esfera
política se ve reflejado entre otras muchas cosas en los altos
índices de abstención en las sucesivas convocatorias
electorales que se están dando en los últimos
años. Ni que decir tiene que este desencanto hacia “lo
político” por parte del ciudadano es visto con muy buenos
ojos desde el poder ya que le permite ejecutar sus políticas con
mas libertad y sin un control desde la base de la ciudadanía. En
el actual sistema de democracia representativa la relación entre
el “representante” y el “representado” es una
relación “de mínimos” en el que el
“representante” decide y el “representado”
otorga debido a que esta relación se basa en dos principios
fundamentales como son: 1) La irrevocabilidad del voto 2) La ausencia
de mandato imperativo, esto es, la voluntad política del
ciudadano la posee de hecho pero solo durante los breves segundos en
los que cada cuatro años se coloca delante de la mesa electoral
elige una papeleta, la coge y la deposita en la urna, la voluntad del
ciudadano no es ya suya sino del representante, y es por tanto un
“esclavo político” de este último durante
cuatro años, su voto es irrevocable y el gobernante no
está sujeto a las directrices que le puede marcar su votante. Es
en este sentido, donde quejas sobradamente escuchadas como la de que
los políticos solo se preocupan por los ciudadanos cada cuatro
años, tienen su caldo de cultivo y siembran el desencanto por la
política. Es aquí por tanto, donde la introducción
de mecanismos de democracia participativa juegan un papel fundamental a
la hora no solo de recuperar la voluntad política del ciudadano
sino también su interés por la política.
Las líneas fundamentales del MÒDELO
que propugna IU se basan en tres pilares básicos y
sucesivos en el tiempo, 1) Información 2) Formación 3)
Participación. Es evidente que para participar y hacerlo en unas
condiciones óptimas los ciudadanos tienen primero que saber
“que es lo que votan”, “que alternativas de
decisión tienen”, etc... y que para esto es fundamental la
creación de toda una serie de “puntos de
información/formación” que sirvan para preparar al
ciudadano de cara a la toma de decisiones, es de vital importancia la
selección de informadores/formadores de un carácter
puramente técnico y neutral ya que es evidente que existe un
grave riesgo de sesgo en la información/formación de la
ciudadanía.
Hay que tener en cuenta que los procesos de
democracia participativa no son “un camino de rosas” sino
que presentan una serie de dificultades como que son procesos lentos
(aprendizaje) y que suelen tener como característica una baja
participación inicial ( aspectos todos estos superables cuando
existe la voluntad política para ello.
PROPUESTAS
- Servicio Integral de Atención a la Ciudadanía (Presencial, Telefónico y Telemàtico)
- Implementaciòn de un programa de Políticas
Públicas que tenga como base la participación de las
distintas asociaciones y ciudadanos no asociados en las diferentes
fases de implementaciòn de dichas políticas:
1)Identificación de necesidades (encuestas, recogida de
propuestas, iniciativa legislativa popular, etc...) 2)Formación
de alternativas ( a propuesta de los técnicos municipales
o de los propios ciudadanos y asociaciones en base a la
identificación de las necesidades) 3)Ejecución e
implementaciòn (Cogestión de Servicios Públicos)
4)Evaluación ( Mediante el establecimiento de indicadores que
nos permitan dictaminar el grado de consecución de los
objetivos, y la implantación de Cartas de Calidad de los
Servicios Públicos) En definitiva invertir el modelo
clásico de Gestión de Políticas Top-Down (de
arriba abajo) por un modelo de abajo a arriba.
- Buzones de reclamaciones y sugerencias por barrios/distritos
comprometiéndose el Ayuntamiento a responder en el plazo
máximo de un mes.
- Creación de una Concejalía de
Participación Ciudadana desde la que coordinar todas las
actuaciones que tengan que ver con la participación.
- Creación de un nuevo Reglamento de
Participación Ciudadana con la participación del
movimiento asociativo a la hora de su elaboración.
- Desarrollo de Foros Cívicos (discusión,
debate,propuesta y votación), además de una
Comisión Permanente de Seguimiento para el cumplimiento de lo
acordado.
- Creación de las Asambleas de Barrio/Distritos,
señalando la importancia de potenciar no solo la
participación a través de asociaciones sino
también de manera individual. (Este punto es muy importante ya
que las primeras experiencias de Democracia Participativa, siendo muy
positivas como lo han sido, han infravalorado el potencial
participativo del sujeto como ciudadano individual con respecto al de
su participación en el seno del movimiento asociativo, ya que si
bien es cierto que es mas fácil que el individuo participe desde
el interior de las asociaciones, también es cierto que no hay
mejor forma de que se respete una voluntad que la ejercida bajo la
vieja máxima “un hombre, un voto”.
- Creación del Consejo de Ciudad como máximo órgano de Participación Ciudadana.
- Replanteamiento de los consejos sectoriales y de barrio y su
posible sustitución por las Asambleas Ciudadanas de triple eje
1) Asambleas Ciudadanas de ámbito territorial (en
sustitución de los Consejos de Barrio) 2) Asambleas Ciudadanas
de ámbito temático o sectorial ( en sustitución de
los Consejos Sectoriales ) 3) Asambleas Ciudadanas de ámbito
institucional. Este replanteamiento, reforma, sustitución que
afecta tanto a Consejos Sectoriales como a Consejos de Barrio es fruto
de la imposibilidad legal de dotar a estas instituciones de
carácter vinculante de acuerdo con el artículo 130 del
Reglamento de organización, funcionamiento y régimen
jurídico de las entidades locales RD 2568/1986 de 28 de
Noviembre.
- Descentralización tanto de la toma de decisiones como
de la gestión municipal a través de las Juntas
Municipales de Distrito de acuerdo con la Ley de Grandes Ciudades.
- Sistema de elección directa de representantes en las Juntas Municipales de Distrito.
- Hincapié en el desarrollo del Movimiento Asociativo Municipal
- Formación de ciudadanos a través de los Foros
de Participación y las Escuelas de Ciudadanía en
consonancia con los principios básicos de
informaciòn-formaciòn-participaciòn.
- Referéndum Municipal a partir de la iniciativa de los
representantes políticos así como de la Iniciativa
Legislativa Popular teniendo en cuenta que según la
legislación vigente, deberá de recogerse un numero no
inferior de firmas al 10% del total de vecinos censados en el municipio
para municipios mayores de 20 001 habitantes. Además de esto hay
que tener en cuenta que quedan fuera de toda consulta popular los
temas relacionados con la Hacienda Local y que este referéndum
ha de celebrarse bajo petición del Alcalde con mayoría
absoluta del Pleno y autorización del Gobierno Central, con
independencia de si la iniciativa ha surgido de dicho Pleno o de la
Iniciativa Legislativa Popular. Una vez expuesto esto hay que
señalar que existen mecanismos para de alguna manera
“salvar” la legislación en lo referente al
Referéndum y hacer una consulta popular bajo la forma del
“Sondeo Electoral” adquiriendo el compromiso de aceptar el
resultado de dicho sondeo como por ejemplo se ha hecho en Mota del
Cuervo (Cuenca).
- Cogestión de Servicios Públicos, mediante la
gestión compartida de patronatos y equipamientos municipales. En
estas instituciones y en empresas municipales, mixtas, consorcios, con
voz y voto para las entidades ciudadanas y para los representantes de
los usuarios y de los trabajadores en sus Juntas Rectoras. Así
como la Cesión de Servicios y equipamientos públicos a
entidades ciudadanas y/o representantes de los usuarios ( que mediante
la asamblea de usuarios de un centro eligen a una comisión
representativa que se ocupe de la gestión concreta ).
- Participación de las diferentes asociaciones en la
elaboración del programa cultural anual del Ayuntamiento
así como e el programa para las fiestas.
- Integrar a las asociaciones municipales como principal
instrumento de difusión y coordinación de las actividades
del Ayuntamiento.
- Revocabilidad del mandato de los representantes
políticos municipales. Consistiría en dotar a las
Asambleas Ciudadanas del poder de “revocar” a aquellos
Concejales de los que se estime no están llevando a cabo el
desarrollo y funcionamiento de sus respectivas áreas con arreglo
al interés municipal, y cuyo funcionamiento sea claramente
defectuoso. Este poder de las Asambleas Ciudadanas no puede ser en modo
alguno vinculante en virtud de la normativa vigente pero sin duda
supondría un elemento de presión ineludible para el
Alcalde ( con competencia legal este si para revocar concejales ) que
difícilmente pasaría por alto la opinión de las
Asambleas Ciudadanas.
- Implantación de los Presupuestos Participativos de
Carácter Directo, basados en el esquema de las Juntas de
Distrito. El presupuesto se estructura en Capítulos, Grupos,
Funciones y Partidas Presupuestarias, los Ciudadanos deciden en primera
instancia el dinero correspondiente a cada Capítulo ( por
Concejalías o Áreas Municipales ) en la Junta Central del
Presupuesto, una vez conocido el dinero para cada área, este se
distribuye porcentualmente a cada Distrito tomando en
consideración el número de habitantes de cada Distrito
así como su tamaño territorialmente hablando , resultando
un dinero “x” a gastar para cada área
municipal y en cada determinado Distrito. Una vez en las
Juntas de Distrito se vuelve a votar (esta vez solo vota la gente
censada en cada Distrito con respecto al Presupuesto asignado al mismo)
bajando hasta el nivel de las Partidas Presupuestarias y dando cuenta a
la Junta Central de las decisiones tomadas por cada Junta a
título meramente informativo. De esta manera invertimos el
modelo habitual donde la decisión última es de la Junta
Central, dándole esta prerrogativa al Distrito, reforzando
así la Descentralización Municipal y permitiendo de esta
manera que el Ciudadano decida tanto en un nivel general de
Política Municipal (priorizando unas áreas de gasto sobre
otras), como en un nivel más particular de necesidades mucho
más cercanas a su barrio o Distrito, aspectos ambos en los que
no profundizan ni complementan los modelos
“clásicos” de Presupuestos Participativos.